Si no puedo decir: Compañere no estoy de acuerdo contigo, porque la sororidad.Si no puedo usar mi cuerpo como instrumento de lucha, porque mis chichis ofenden a la moral y a las buenas costumbres. Si me piden que tenga dignidad.  Si me piden que sea recatadite. Si no puedo visibilizar que soy abyecte. Si no puedo elegir si quiero o no hacer determinada actividad. Si tengo que repetir consignas, aunque no me gusten. Si me piden que sea ubicadite. Si tengo que asumir posturas políticas que no me representan, por el bien de la comunidad. Si no puedo usar lenguaje soez. Si no puedo destruir y quemar.  Si no puedo ser “violente” Si no puedo ser políticamente incorrecte.  Si no puedo usar minifalda, porque el patriarcado. Si tengo que “masculinizar” mi aspecto para que mi voz sea escuchada. Si por “masculinizar” mi aspecto mi voz es silenciada. Si no puedo deconstruir desde la rabia. Si maquillarme le resta validez a mi discurso.  Si me juzgan por depilarme o andar pelude. Si me piden buena ondita. Si me piden que modere mis comentarios. Si no confían en mi capacidad decisiva. Si me dicen que cuide mis formas. Si critican mis gustos. Si no aceptan que nosotres también reproducimos las opresiones del patriarcado Si no tiene perspectiva de clase/raza/género/ Si confunden el trabajo sexual autónomo con la trata de personas. Si por tener pene no puedo ser feminista. Si por ser un cis-hombre seré considerado un machirul enemigo. Si no puedo re-construirme desde el placer. Si no puedo llamarme a mi misme, desde la reapropiación del insulto, pute, gorde y perre.  Si tengo que modificar aunque sea un mínimo aspecto de mi personalidad para ser aceptade.  Si no puedo elegir y dejar elegir. Si me dirán que es libertad y que no es libertad. Mi credibilidad es determinada por mi forma de vestir. Si infantilizan y cuestionan mis decisiones.  Si me tratan como persona de segunda categoría. Si para que mi discurso sea escuchado tengo que tener un doctorado/maestría.  Si me ponen límites entre lo que es feminismo y lo que no lo es.  Si me censuraran por ser “esa voz incomoda” Si no puedo amar a quien yo decida. Si creen que no se puede ser Hetero-insumisa.  Si es heterocéntrica, sexofóbica o gordofóbica.  Si no puedo coger como se me antoje, subvirtiendo o no las órdenes del deseo. Si dicen que personas como yo le hacemos daño al feminismo. Si no puedo ser hereje, radical e incendiaria ¡Y como me dé a pinche gana!
¡NO ES MI REVOLUCIÓN!

 

  

 

Si no puedo decir: Compañere no estoy de acuerdo contigo, porque la sororidad.
Si no puedo usar mi cuerpo como instrumento de lucha, porque mis chichis ofenden a la moral y a las buenas costumbres.
Si me piden que tenga dignidad. 
Si me piden que sea recatadite.
Si no puedo visibilizar que soy abyecte.
Si no puedo elegir si quiero o no hacer determinada actividad.
Si tengo que repetir consignas, aunque no me gusten.
Si me piden que sea ubicadite.
Si tengo que asumir posturas políticas que no me representan, por el bien de la comunidad.
Si no puedo usar lenguaje soez.
Si no puedo destruir y quemar. 
Si no puedo ser “violente”
Si no puedo ser políticamente incorrecte. 
Si no puedo usar minifalda, porque el patriarcado.
Si tengo que “masculinizar” mi aspecto para que mi voz sea escuchada.
Si por “masculinizar” mi aspecto mi voz es silenciada.
Si no puedo deconstruir desde la rabia.
Si maquillarme le resta validez a mi discurso. 
Si me juzgan por depilarme o andar pelude.
Si me piden buena ondita.
Si me piden que modere mis comentarios.

Si no confían en mi capacidad decisiva.
Si me dicen que cuide mis formas.
Si critican mis gustos.
Si no aceptan que nosotres también reproducimos las opresiones del patriarcado
Si no tiene perspectiva de clase/raza/género/
Si confunden el trabajo sexual autónomo con la trata de personas.
Si por tener pene no puedo ser feminista.
Si por ser un cis-hombre seré considerado un machirul enemigo.
Si no puedo re-construirme desde el placer.
Si no puedo llamarme a mi misme, desde la reapropiación del insulto, pute, gorde y perre. 
Si tengo que modificar aunque sea un mínimo aspecto de mi personalidad para ser aceptade. 
Si no puedo elegir y dejar elegir.
Si me dirán que es libertad y que no es libertad.
Mi credibilidad es determinada por mi forma de vestir.
Si infantilizan y cuestionan mis decisiones. 
Si me tratan como persona de segunda categoría.
Si para que mi discurso sea escuchado tengo que tener un doctorado/maestría. 
Si me ponen límites entre lo que es feminismo y lo que no lo es. 
Si me censuraran por ser “esa voz incomoda”
Si no puedo amar a quien yo decida.
Si creen que no se puede ser Hetero-insumisa. 
Si es heterocéntrica, sexofóbica o gordofóbica. 
Si no puedo coger como se me antoje, subvirtiendo o no las órdenes del deseo.
Si dicen que personas como yo le hacemos daño al feminismo.
Si no puedo ser hereje, radical e incendiaria ¡Y como me dé a pinche gana!

¡NO ES MI REVOLUCIÓN!

 

  

 

 ”Día de la lucha contra la violencia de género”

Por Karenina, Sofia y Dahlia. 

Anti-Heroína.

Recuerdo el olor. El olor de la tarde. Era una tarde de lluvia y en aquel entonces las tardes de lluvia eran mis favoritas. Es importante que entre el recuerdo del olor a tierra mojada te hable acerca de algunos acontecimientos que ocurrieron unos años antes y de cómo marcaron mi alma.

Cuando digo acontecimiento me refiero a uno concreto: Los golpes. Los golpes que fueron tantos y tan diversos. Tan cotidianos y tan severos que se convirtieron en acontecimientos únicos.

Mi padre, ese malnacido al que debería llamar bastardo, pero llamo mi padre para resaltar la importancia del parentesco, me golpeaba. Me golpeaba de forma salvaje una y otra vez y otra vez y una cada que se le antojaba. Golpeaba a mi madre. Golpeaba a mi hermana. Golpeaba la puerta. Golpeaba las sillas. Nos golpeaba contra las puertas y con las sillas. Me golpeo durante 20 años hasta que huí de mi casa para no soportar un golpe más. Corrí. Corrí de prisa. Corrí bajo la lluvia. Corrí por las calles. Esa noche llovía y hacia mucho frio y sentí que el infierno había terminado. Me prometí a mí misma no volver a permitir que un cabrón me pusiera una mano encima.

Corrí por las calles para ser libre de los golpes de mi padre y me entonces me encontré con los golpes de la vida, de la puta vida. Y cada uno de ellos tuvo una respuesta.

Detallar cada uno de los madrazos que he recibido sería una secuencia de acontecimientos sin importancia que en el fondo significan una sola cosa: La gente en su mayoría es una mierda, el mundo es injusto, la vida está llena de inventos y al final nos morimos. Entonces detallaré lo que pasó aquella tarde de lluvia, mi última tarde de lluvia favorita. Hablaré del dolor que un día se convirtió en rabia.

Soy puta y soy prostituta. Me han preguntado mil veces si me gusta mi trabajo y yo les contesto con la misma pregunta ¿A ti te gusta tu trabajo? ¿A las afanadoras les gusta limpiar mierda ajena? ¿A las obreras pasar horas y horas: Tic-tac-tic-tac frente a una maquina? Entonces no me chingues. Es un trabajo y punto. ¿Por qué soy puta? Te podría dar mil razones y otras tantas justificaciones pero no las tengo. Soy puta y punto.

De aquella tarde recuerdo el olor a lluvia, mi blusa negra de encaje y mi falda roja. Recuerdo al policía. Se estacionó en su patrulla frente a mí, me dijo que lo que yo estaba haciendo era ilegal y que me iba llevar detenida. Me negué. Se bajó y me subió a la fuerza. No opuse mucha resistencia porque no era la primera vez que me llevaban y sabía que saldría esa misma noche pagando una fianza.

Se desvió en el camino. Bajó de la patrulla y se subió en la parte de atrás. Me dijo que si cogíamos me dejaba ir. Le dije que no. Me dio una cachetada, su mano olía a fierro. Me puso la pistola en la cara y la deslizó hasta mi boca, pude sentir el olor a pólvora. Amenazó con dispararme si ponía resistencia. Me abrió la blusa. Me rompió el brassier. Olía a sudor. Empezó a besarme de forma salvaje, como una bestia. Me lamia el cuello con desesperación y olfateaba mi cabello gimiendo como un cerdo. Olía a sudor, sudor con hierro, cuero y pólvora. Mil cosas pasaban por mi mente. Mil cosas y nada a la vez. Me subió la falda y dejó la pistola a un lado. La miré y quise tomarla. El miedo me paralizó. No podía hacer otra cosa que escuchar y oler. Escuchar y oler. Oler sudor, hierro, pólvora y cuero. Escuchar sus gemidos de puerco y mi corazón acelerado. Arrancó mi pantaleta. Su olor. Su sudor. Sus manos en mi piel. El sonido de sus jadeos. Empecé a llorar. El miedo me tenía paralizada y ahora sólo escuchaba, olía y lloraba. Ya no sentía nada, salvo dolor. Mucho dolor. Me dolía el cabello. Me dolía la piel. Me dolían los senos. Me dolía la rabia.

Me bajo semidesnuda de la patrulla y me golpeó de forma salvaje. No recuerdo nada más. Sólo dolor, el dolor de la rabia. Me desperté en el hospital, el ministerio público no quiso levantar mi denuncia, me dijo que a las putas no se les viola. Que a las putas no se les viola ¡A las putas no se les viola!

Salí del hospital. Llegue a casa y me bañe 4 veces. Me dolía la rabia y sentía su olor sobre mi piel.

Días posteriores lo busque. Puedes pensar que era una locura, pero para mí era necesario. Encontrarlo fue fácil. Le sonreí y le pedí que fuéramos a un motel. Se rió a carcajadas y me dijo: Te gustó ¿Verdad mamacita? Te gusta que te peguen cabrona, mientras me daba una nalgada.

Salimos de aquel lugar. Compramos un six en el camino y llegamos al motel. Le pedí que se bañara, porque no soportaba su olor a sudor, cuero y pólvora. Abrí una cerveza y le puse unas gotas para dormir. Por suerte y por idiota la tomó y se quedó profundamente dormido. Lo amarré a la cama. Y lo desnude. Cuando despertó. Me miró asustado ¿Qué chingaos estás haciendo pinche puta? ¿Si sabes quién soy yo? ¡Te va cargar la chingada! Le puse la pistola en cara y le dije que se callara. Se la metí a la boca y amenace con dispararle. ¿A qué huele le pregunte? ¡Huele a pólvora! ¡A pólvora! Le dije.

Con una navaja rompí su trusa. En ese punto empezó a llorar, lloraba como un cerdo, como un maldito cerdo. ¿Estas asustado? ¿Pobrecito? ¿No que muy machito culero? Le puse la trusa en la nariz y le pregunte ¿A que huele? ¡Huele a mierda! ¡Huele a semen! ¡Huele a ti maldito puerco! Le di un navajazo en el pene. Empezó a sangrar, tome la trusa y la empape de sangre. Se la puse en la cara ¡Huele a sangre! ¡A sangre! ¡A sangre, con mecos, con mierda, con sudor! ¡Tú sudor de puerco! Y lo vamos a mezclar con mi perfume ¿Es divertido violar mujeres? ¡Pues te metiste con la equivocada! ¡A las putas no se les viola! ¿sabes? ¡Mi pinche padre me pego hasta los 20 años! ¿Y sabes que hice? Me prometí vengarme de todo aquel pendejo que me pusiera una mano encima. ¡Huele mi perfume culero! ¡Huele! ¡Disfruta el aroma de la puta que te va matar! Le dije, mientras encajaba con toda mi furia y toda mi rabia y todo mi dolor la navaja en su yugular. Afuera llovía y llovía. El olor a tierra mojada se mezcló con el olor a sangre. A la sangre que devino del dolor que un día se volvió rabia

Heroína
 Te encontraron en el basurero municipal, traías puesto un vestido rojo.  El médico legista dijo que tu cuerpo aún no presentaba rigidez: Tenías pocas horas de muerta. Nadie sabe tunombrededóndevienesoquiéneres. Eres la desconocida número tres. 
Tu cuerpo fue llevado al servicio médico forense.  Un bisturí cortó tu ropa y unos guantes de tálex analizaron tu cuerpo ensangrentado.  
24 puñaladas. Mano derecha y pulgar izquierdo.  Antebrazo y hombro.  Mejilla derecha. Ojo izquierdo. Cráneo. Cráneo. Cráneo. Cráneo.Abdomen. Vientre. Pelvis. Pierna derecha. Muslo izquierdo. Nalga.  Cintura. Pecho derecho. Cuello. Espalda bajo. Costillas. Labio inferior. Cuello. Pantorrilla. Cráneo.
 En tus uñas había piel y en tus manos cabello, te defendiste.  Te defendiste, mujer asesinada.
Causa de muerte: shock hipovolémico y traumatismo craneoencefálico severo.
¿Qué fue lo último que escuchaste?  Seguramente los insultos de tu asesino o el ruido de la navaja desgarrando tu piel -plac-plac-plac-plac-. Tal vez sólo el eco tus gritos resonando en el silencio.
Había carne en tus uñas y entre tus dedos cabello, te defendiste.  Te defendiste, mujer desconocida.
Nadie escuchó tus gritos. Nadie secó tus lágrimas. Violación multitudinaria y tortura sexual.  Nadie escuchó tus gritos, porque el mundo está sordo.  Te golpearon el rostro contra el piso. Te arrastraron por el suelo. Te violaron. Y posiblemente nadie te recodará, serás una estadística más, un número, una cifra.  Tu cuerpo no será reclamado. No habrá quien lloré en tu funeral y los gusanos te consumirán en la fosa común.   No le harás falta a nadie, pero nos faltarás a todas.
Apareciste en la primera plana de los periódicos amarillistas, tirada como basura en un lote baldío. Desnuda. Ensangrentada. Mallugada. Violada. Degollada. Molida a golpes.  Asesinada. El periódico se vendió como pan caliente, la gente cada vez más enferma, usa estos espectáculos grotescos para satisfacer su rabia.
Se dijo que eras puta; Que por eso te mataron, que por eso te violaron, que por eso te torturaron. Sé dijo, también, que fue una venganza. Tus compañeras de esquina dijeron que te subieron a la fuerza en una patrulla, no obstante, no estuviste detenida. Los encargados de la investigación dijeron que eras puta, y que a las putas no se les viola, no se les mata y no se les llora. Nadie reclamará tu cuerpo y nadie secó tus lágrimas.  Pero hoy nos faltas a todas.
Había sangre entre tus dientes, moriste a tus agresores, te defendiste.  Te defendiste, mujer heroína.
 Se dice que fue una advertencia; Una lección para todas nosotras, las que nos defendemos, las que luchamos, las que no aceptamos que nos pongan una mano encima. Las monstruosas que respondemos como fieras a la violencia. Las marginadas. Las brujas. Las malas. Las que hoy lloramos tu muerte y ya no pedimos justicia: Queremos venganza. Porque el color de la sangre no se olvida ¡Has muerto! ¡Has muerto! Pero tu sangre será vengada ¿Por quién? Por todas nosotras ¿Cómo? ¡Luchando!
  

Heroína

 Te encontraron en el basurero municipal, traías puesto un vestido rojo.  El médico legista dijo que tu cuerpo aún no presentaba rigidez: Tenías pocas horas de muerta. Nadie sabe tunombrededóndevienesoquiéneres. Eres la desconocida número tres. 

Tu cuerpo fue llevado al servicio médico forense.  Un bisturí cortó tu ropa y unos guantes de tálex analizaron tu cuerpo ensangrentado.  

24 puñaladas. Mano derecha y pulgar izquierdo.  Antebrazo y hombro.  Mejilla derecha. Ojo izquierdo. Cráneo. Cráneo. Cráneo. Cráneo.Abdomen. Vientre. Pelvis. Pierna derecha. Muslo izquierdo. Nalga.  Cintura. Pecho derecho. Cuello. Espalda bajo. Costillas. Labio inferior. Cuello. Pantorrilla. Cráneo.

 En tus uñas había piel y en tus manos cabello, te defendiste.  Te defendiste, mujer asesinada.

Causa de muerte: shock hipovolémico y traumatismo craneoencefálico severo.

¿Qué fue lo último que escuchaste?  Seguramente los insultos de tu asesino o el ruido de la navaja desgarrando tu piel -plac-plac-plac-plac-. Tal vez sólo el eco tus gritos resonando en el silencio.

Había carne en tus uñas y entre tus dedos cabello, te defendiste.  Te defendiste, mujer desconocida.

Nadie escuchó tus gritos. Nadie secó tus lágrimas. Violación multitudinaria y tortura sexual.  Nadie escuchó tus gritos, porque el mundo está sordo.  Te golpearon el rostro contra el piso. Te arrastraron por el suelo. Te violaron. Y posiblemente nadie te recodará, serás una estadística más, un número, una cifra.  Tu cuerpo no será reclamado. No habrá quien lloré en tu funeral y los gusanos te consumirán en la fosa común.   No le harás falta a nadie, pero nos faltarás a todas.

Apareciste en la primera plana de los periódicos amarillistas, tirada como basura en un lote baldío. Desnuda. Ensangrentada. Mallugada. Violada. Degollada. Molida a golpes.  Asesinada. El periódico se vendió como pan caliente, la gente cada vez más enferma, usa estos espectáculos grotescos para satisfacer su rabia.

Se dijo que eras puta; Que por eso te mataron, que por eso te violaron, que por eso te torturaron. Sé dijo, también, que fue una venganza. Tus compañeras de esquina dijeron que te subieron a la fuerza en una patrulla, no obstante, no estuviste detenida. Los encargados de la investigación dijeron que eras puta, y que a las putas no se les viola, no se les mata y no se les llora. Nadie reclamará tu cuerpo y nadie secó tus lágrimas.  Pero hoy nos faltas a todas.

Había sangre entre tus dientes, moriste a tus agresores, te defendiste.  Te defendiste, mujer heroína.

 Se dice que fue una advertencia; Una lección para todas nosotras, las que nos defendemos, las que luchamos, las que no aceptamos que nos pongan una mano encima. Las monstruosas que respondemos como fieras a la violencia. Las marginadas. Las brujas. Las malas. Las que hoy lloramos tu muerte y ya no pedimos justicia: Queremos venganza. Porque el color de la sangre no se olvida ¡Has muerto! ¡Has muerto! Pero tu sangre será vengada ¿Por quién? Por todas nosotras ¿Cómo? ¡Luchando!