Si no puedo decir: Compañere no estoy de acuerdo contigo, porque la sororidad.Si no puedo usar mi cuerpo como instrumento de lucha, porque mis chichis ofenden a la moral y a las buenas costumbres. Si me piden que tenga dignidad.  Si me piden que sea recatadite. Si no puedo visibilizar que soy abyecte. Si no puedo elegir si quiero o no hacer determinada actividad. Si tengo que repetir consignas, aunque no me gusten. Si me piden que sea ubicadite. Si tengo que asumir posturas políticas que no me representan, por el bien de la comunidad. Si no puedo usar lenguaje soez. Si no puedo destruir y quemar.  Si no puedo ser “violente” Si no puedo ser políticamente incorrecte.  Si no puedo usar minifalda, porque el patriarcado. Si tengo que “masculinizar” mi aspecto para que mi voz sea escuchada. Si por “masculinizar” mi aspecto mi voz es silenciada. Si no puedo deconstruir desde la rabia. Si maquillarme le resta validez a mi discurso.  Si me juzgan por depilarme o andar pelude. Si me piden buena ondita. Si me piden que modere mis comentarios. Si no confían en mi capacidad decisiva. Si me dicen que cuide mis formas. Si critican mis gustos. Si no aceptan que nosotres también reproducimos las opresiones del patriarcado Si no tiene perspectiva de clase/raza/género/ Si confunden el trabajo sexual autónomo con la trata de personas. Si por tener pene no puedo ser feminista. Si por ser un cis-hombre seré considerado un machirul enemigo. Si no puedo re-construirme desde el placer. Si no puedo llamarme a mi misme, desde la reapropiación del insulto, pute, gorde y perre.  Si tengo que modificar aunque sea un mínimo aspecto de mi personalidad para ser aceptade.  Si no puedo elegir y dejar elegir. Si me dirán que es libertad y que no es libertad. Mi credibilidad es determinada por mi forma de vestir. Si infantilizan y cuestionan mis decisiones.  Si me tratan como persona de segunda categoría. Si para que mi discurso sea escuchado tengo que tener un doctorado/maestría.  Si me ponen límites entre lo que es feminismo y lo que no lo es.  Si me censuraran por ser “esa voz incomoda” Si no puedo amar a quien yo decida. Si creen que no se puede ser Hetero-insumisa.  Si es heterocéntrica, sexofóbica o gordofóbica.  Si no puedo coger como se me antoje, subvirtiendo o no las órdenes del deseo. Si dicen que personas como yo le hacemos daño al feminismo. Si no puedo ser hereje, radical e incendiaria ¡Y como me dé a pinche gana!
¡NO ES MI REVOLUCIÓN!

 

  

 

Si no puedo decir: Compañere no estoy de acuerdo contigo, porque la sororidad.
Si no puedo usar mi cuerpo como instrumento de lucha, porque mis chichis ofenden a la moral y a las buenas costumbres.
Si me piden que tenga dignidad. 
Si me piden que sea recatadite.
Si no puedo visibilizar que soy abyecte.
Si no puedo elegir si quiero o no hacer determinada actividad.
Si tengo que repetir consignas, aunque no me gusten.
Si me piden que sea ubicadite.
Si tengo que asumir posturas políticas que no me representan, por el bien de la comunidad.
Si no puedo usar lenguaje soez.
Si no puedo destruir y quemar. 
Si no puedo ser “violente”
Si no puedo ser políticamente incorrecte. 
Si no puedo usar minifalda, porque el patriarcado.
Si tengo que “masculinizar” mi aspecto para que mi voz sea escuchada.
Si por “masculinizar” mi aspecto mi voz es silenciada.
Si no puedo deconstruir desde la rabia.
Si maquillarme le resta validez a mi discurso. 
Si me juzgan por depilarme o andar pelude.
Si me piden buena ondita.
Si me piden que modere mis comentarios.

Si no confían en mi capacidad decisiva.
Si me dicen que cuide mis formas.
Si critican mis gustos.
Si no aceptan que nosotres también reproducimos las opresiones del patriarcado
Si no tiene perspectiva de clase/raza/género/
Si confunden el trabajo sexual autónomo con la trata de personas.
Si por tener pene no puedo ser feminista.
Si por ser un cis-hombre seré considerado un machirul enemigo.
Si no puedo re-construirme desde el placer.
Si no puedo llamarme a mi misme, desde la reapropiación del insulto, pute, gorde y perre. 
Si tengo que modificar aunque sea un mínimo aspecto de mi personalidad para ser aceptade. 
Si no puedo elegir y dejar elegir.
Si me dirán que es libertad y que no es libertad.
Mi credibilidad es determinada por mi forma de vestir.
Si infantilizan y cuestionan mis decisiones. 
Si me tratan como persona de segunda categoría.
Si para que mi discurso sea escuchado tengo que tener un doctorado/maestría. 
Si me ponen límites entre lo que es feminismo y lo que no lo es. 
Si me censuraran por ser “esa voz incomoda”
Si no puedo amar a quien yo decida.
Si creen que no se puede ser Hetero-insumisa. 
Si es heterocéntrica, sexofóbica o gordofóbica. 
Si no puedo coger como se me antoje, subvirtiendo o no las órdenes del deseo.
Si dicen que personas como yo le hacemos daño al feminismo.
Si no puedo ser hereje, radical e incendiaria ¡Y como me dé a pinche gana!

¡NO ES MI REVOLUCIÓN!

 

  

 

 ”Día de la lucha contra la violencia de género”

Por Karenina, Sofia y Dahlia. 

Anti-Heroína.

Recuerdo el olor. El olor, el olor de la tarde. Era una tarde de lluvia y en aquel entonces las tardes de lluvia eran mis favoritas. Es importante, que entre el recuerdo del olor a tierra mojada, te hable acerca de algunos acontecimientos que ocurrieron unos años antes y de cómo marcaron mi alma.

Cuando digo acontecimiento me refiero a uno concreto: Los golpes. Los golpes que fueron tantos y tan diversos. Tan cotidianos y tan severos que se convirtieron en acontecimientos únicos.

Mi padre, ese malnacido, al que debería llamar bastardo, pero llamo mi padre para resaltar la importancia del parentesco, me golpeaba. Me golpeaba de forma salvaje una y otra vez y otra vez y una cada que se le antojaba. Golpeaba a mi madre. Golpeaba a mi hermana. Golpeaba la puerta. Golpeaba las sillas. Nos golpeaba contra las puertas y con las sillas. Me golpeo durante 20 años hasta que hui de mi casa para no soportar un golpe más. Corrí. Corrí de prisa. Corrí bajo la lluvia. Corrí por las calles. Esa noche llovía y hacia mucho frio y sentí que el infierno había terminado. Me prometí a mí misma, no volver a permitir que un cabrón me pusiera una mano encima.

Corrí por las calles para ser libre de los golpes de mi padre, y me entonces me encontré con los golpes de la vida, de la puta vida. Y cada uno de ellos tuvo una respuesta.

Detallar cada uno de los madrazos que he recibido, sería una secuencia de acontecimientos sin importancia, que en el fondo significan una sola cosa: La gente en su mayoría es una mierda, el mundo es injusto, la vida está llena de inventos y al final nos morimos. Entonces detallaré lo que pasó aquella tarde de lluvia, mi última tarde de lluvia favorita. Hablaré de el dolor que un día se convirtió en rabia.

Soy puta y soy prostituta. Me han preguntado mil veces si me gusta mi trabajo y yo les contesto con la misma pregunta ¿A ti te gusta tu trabajo? ¿A las afanadoras les gusta limpiar mierda ajena? ¿A las obreras pasar horas y horas: Tic-tac-tic-tac frente a una maquina? Entonces no me chingues. Es un trabajo y punto. ¿Por qué soy puta? Te podría dar mil razones y otras tantas justificaciones, pero no las tengo. Soy puta y punto.

De aquella tarde recuerdo el olor a lluvia. Mi blusa negra de encaje y mi falda roja. Recuerdo al policía. Se estaciono en su patrulla frente a mí, me dijo que lo que yo estaba haciendo era ilegal, y que me iba llevar detenida. Me negué. Se bajó y me subió a la fuerza. No opuse mucha resistencia, porque no era la primera vez que me llevaban, y sabía que saldría esa misma noche pagando una fianza.

Se desvió en el camino. Bajo de la patrulla y se subió en la parte de atrás. Me dijo que si cogíamos, me dejaba ir. Le dije que no. Me dio una cachetada, su mano olía a fierro. Me puso la pistola en la cara y la deslizó hasta mi boca, pude sentir el olor a pólvora. Amenazó con dispararme si ponía resistencia. Me abrió la blusa. Me rompió el brassier. Olía a sudor. Empezó a besarme de forma salvaje, como una bestia. Me lamia el cuello con desesperación y olfateaba mi cabello gimiendo como un cerdo. Olía a sudor, sudor con hierro, cuero y pólvora. Mil cosas pasaban por mi mente. Mil cosas y nada a la vez. Me subió la falda y dejo la pistola a un lado. La miré y quise tomarla. El miedo me paralizo. No podía hacer otra cosa que escuchar y oler. Escuchar y oler. Oler sudor, hierro, pólvora y cuero. Escuchar sus gemidos de puerco y mi corazón acelerado. Arrancó mi pantaleta. Su olor. Su sudor. Sus manos en mi piel. El sonido de sus jadeos. Empecé a llorar. El miedo me tenía paralizada y ahora solo escuchaba, olía y lloraba. Ya no sentía nada, salvo dolor. Mucho dolor. Me dolía el cabello. Me dolía la piel. Me dolían los senos. Me dolía la rabia.

Me bajo semidesnuda de la patrulla y me golpeo de forma salvaje. No recuerdo nada más. Solo dolor, el dolor de la rabia. Me desperté en el hospital, el ministerio público no quiso levantar mi denuncia, me dijo que a las putas no se les viola. Que a las putas no se les viola ¡ A las putas no se les viola!

Salí del hospital. Llegue a casa y me bañe 4 veces. Me dolía la rabia y sentía su olor sobre mi piel.

Días posteriores lo busque. Puedes pensar que era una locura, pero para mí era necesario. Encontrarlo fue fácil. Le sonreí y le pedí que fuéramos a un motel. Se río a carcajadas y me dijo: Te gusto ¿Verdad mamacita? Te gusta que te peguen, cabrona. Mientras me daba una nalgada.

Salimos de aquel lugar. Compramos un six en el camino y llegamos al motel. Le pedí que se bañara, porque no soportaba su olor a sudor, cuero y pólvora. Abrí una cerveza y le puse unas gotas para dormir. Por suerte y por idiota la tomo, y se quedó profundamente dormido. Lo amarré a la cama. Y lo desnude. Cuando despertó. Me miró asustado ¿Qué chingaos estás haciendo pinche puta? ¿Si sabes quién soy yo? ¡Te va cargar la chingada! Le puse la pistola en cara y le dije que se callara. Se la metí a la boca y amenace con dispararle. ¿A qué huele le pregunte? ¡Huele a pólvora! ¡A pólvora! Le dije. Con una navaja rompí su trusa. En ese punto empezó a llorar, lloraba como un cerdo, como un maldito cerdo. ¿Estas asustado? ¿Pobrecito? ¿No que muy machito culero? Le puse la trusa en la nariz y le pregunte ¿A que huele? ¡Huele a mierda! ¡Huele a semen! ¡Huele a ti maldito cerdo! Le di un navajazo en el pene. Empezó a sangrar, tome la trusa y la empape de sangre. Se la puse en la cara ¡Huele a sangre! ¡A sangre! ¡A sangre, con mecos, con mierda, con sudor! ¡Tú sudor de puerco! Y lo vamos a mezclar con mi perfume ¿Es divertido violar mujeres? ¡Pues te metiste con la equivocada! ¡A las putas no se les viola! ¿sabes? ¡Mi pinche padre me pego hasta los 20 años! ¿Y sabes que hice? Me prometí vengarme de todo aquel pendejo que me pusiera una mano encima. ¡Huele mi perfume culero! ¡Huele! ¡Disfruta el aroma de la puta que te va matar! Le dije, mientras encajaba con toda mi furia y toda mi rabia y todo mi dolor la navaja en su yugular. Afuera llovía y llovía. El olor a tierra mojada se mezcló con el olor a sangre. A la sangre que devino del dolor que un día se volvió rabia.

Te encontraron en el basurero municipal, traías puesto un vestido rojo.  El médico legista dijo que tu cuerpo aún no presentaba rigidez: Tenías pocas horas de muerta. Nadie sabe tunombrededóndevienesoquiéneres. Eres la desconocida número 3. 
Tú cuerpo fue llevado al servicio médico forense.  Un bisturí cortó tu ropa  y unos guantes de tálex analizaron tu cuerpo ensangrentado.  
24 puñaladas. Mano derecha y pulgar izquierdo.  Antebrazo y hombro.  Mejilla derecha. Ojo izquierdo. Cráneo. Cráneo. Cráneo. Cráneo. Abdomen. Vientre. Pelvis. Pierna derecha. Muslo izquierdo. Nalga.  Cintura. Pecho derecho. Cuello. Espalda bajo. Costillas. Labio inferior. Cuello. Pantorrilla. Cráneo.
 En tus uñas había piel y en tus manos cabello, te defendiste.  Te defendiste, mujer asesinada.
Causa de muerte: shock hipovolémico y traumatismo craneoencefálico severo.
¿Qué fue lo último que escuchaste?  Seguramente los insultos de tu asesino.  El ruido de la navaja desgarrando tu piel: plac-plac-plac-plac- y el eco tus gritos resonando en el silencio.
Había carne en tus uñas y entre tus dedos cabello, te defendiste.  Te defendiste, mujer desconocida.
Nadie escuchó tus gritos. Nadie secó tus lágrimas. Violación multitudinaria. Y tortura sexual.  Nadie escuchó tus gritos, porque el mundo está sordo.  Te golpearon el rostro contra el piso. Te arrastraron por el suelo. Te golpearon. Te violaron. Y posiblemente nadie te recodará, serás una estadística más, un número, una cifra.  Tu cuerpo no será reclamado. No habrá quien lloré en tu funeral  y los gusanos te consumirán en la fosa común.   No le harás falta a nadie, pero nos faltarás a todas.
Apareciste en la primera plana de los periódicos amarillistas. Tirada como basura en un lote baldío. Desnuda. Ensangrentada. Mallugada. Violada. Degollada. Molida a golpes.  Asesinada. El periódico se vendió como pan caliente, la gente cada vez más enferma, usa estos espectáculos grotescos para satisfacer su rabia.
Se dijo que eras puta;  Que por eso te mataron. Que por eso te violaron. Que por eso te torturaron. Sé dijo, también, que fue una venganza. Tus compañeras de esquina, dijeron que te subieron a la fuerza en una patrulla, no obstante, no estuviste detenida. Los encargados de la investigación dijeron que eras puta, y  que a las putas no se les viola, no se les mata y no se les llora. Nadie reclamará tu cuerpo y nadie secó tus lágrimas.  Pero hoy nos faltas a todas.
Había sangre  entre tus dientes, moriste a tus agresores, te defendiste.  Te defendiste, mujer heroína.
 Se dice que fue una advertencia: Una lección para todas nosotras, las que nos defendemos, las que luchamos, las que no aceptamos que nos pongan una mano encima. Las monstruosas que respondemos como fieras a la violencia. Las marginadas. Las brujas. Las malas. Las que hoy lloramos tu muerte,  y ya no pedimos justicia: Queremos venganza. Porque el color de la sangre no se olvida ¡Has muerto! ¡Has muerto! Pero tu sangre será vengada ¿Por quién? Por todas nosotras ¿Cómo? ¡Luchando!
  

Te encontraron en el basurero municipal, traías puesto un vestido rojo.  El médico legista dijo que tu cuerpo aún no presentaba rigidez: Tenías pocas horas de muerta. Nadie sabe tunombrededóndevienesoquiéneres. Eres la desconocida número 3. 

Tú cuerpo fue llevado al servicio médico forense.  Un bisturí cortó tu ropa  y unos guantes de tálex analizaron tu cuerpo ensangrentado.  

24 puñaladas. Mano derecha y pulgar izquierdo.  Antebrazo y hombro.  Mejilla derecha. Ojo izquierdo. Cráneo. Cráneo. Cráneo. Cráneo. AbdomenDescripción: http://cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow-10x10.png. Vientre. Pelvis. Pierna derecha. Muslo izquierdo. Nalga.  Cintura. Pecho derecho. Cuello. Espalda bajo. Costillas. Labio inferior. Cuello. Pantorrilla. Cráneo.

 En tus uñas había piel y en tus manos cabello, te defendiste.  Te defendiste, mujer asesinada.

Causa de muerte: shock hipovolémico y traumatismo craneoencefálico severo.

¿Qué fue lo último que escuchaste?  Seguramente los insultos de tu asesino.  El ruido de la navaja desgarrando tu piel: plac-plac-plac-plac- y el eco tus gritos resonando en el silencio.

Había carne en tus uñas y entre tus dedos cabello, te defendiste.  Te defendiste, mujer desconocida.

Nadie escuchó tus gritos. Nadie secó tus lágrimas. Violación multitudinaria. Y tortura sexual.  Nadie escuchó tus gritos, porque el mundo está sordo.  Te golpearon el rostro contra el piso. Te arrastraron por el suelo. Te golpearon. Te violaron. Y posiblemente nadie te recodará, serás una estadística más, un número, una cifra.  Tu cuerpo no será reclamado. No habrá quien lloré en tu funeral  y los gusanos te consumirán en la fosa común.   No le harás falta a nadie, pero nos faltarás a todas.

Apareciste en la primera plana de los periódicos amarillistas. Tirada como basura en un lote baldío. Desnuda. Ensangrentada. Mallugada. Violada. Degollada. Molida a golpes.  Asesinada. El periódico se vendió como pan caliente, la gente cada vez más enferma, usa estos espectáculos grotescos para satisfacer su rabia.

Se dijo que eras puta;  Que por eso te mataron. Que por eso te violaron. Que por eso te torturaron. Sé dijo, también, que fue una venganza. Tus compañeras de esquina, dijeron que te subieron a la fuerza en una patrulla, no obstante, no estuviste detenida. Los encargados de la investigación dijeron que eras puta, y  que a las putas no se les viola, no se les mata y no se les llora. Nadie reclamará tu cuerpo y nadie secó tus lágrimas.  Pero hoy nos faltas a todas.

Había sangre  entre tus dientes, moriste a tus agresores, te defendiste.  Te defendiste, mujer heroína.

 Se dice que fue una advertencia: Una lección para todas nosotras, las que nos defendemos, las que luchamos, las que no aceptamos que nos pongan una mano encima. Las monstruosas que respondemos como fieras a la violencia. Las marginadas. Las brujas. Las malas. Las que hoy lloramos tu muerte,  y ya no pedimos justicia: Queremos venganza. Porque el color de la sangre no se olvida ¡Has muerto! ¡Has muerto! Pero tu sangre será vengada ¿Por quién? Por todas nosotras ¿Cómo? ¡Luchando!

  

Llovía.

Publicado en la revista “La catrina” del instituto municipal Aguascalentense para la cultura N° 21 año 2013

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Llovía frio y aire congelado.  Llovía de melancolía y de noche.  Llovía la noche magenta de sueños empapados,  y me dijo bésame. Así nomás, y de repente. Sin aviso y sin reparo.  Le dije que no con la cabeza. Esas cosas no se dicen así de simple, y menos en noches frías. Porque el frío  y la lluvia hacen combustión con los besos, y  arden cuerpos. Las llamas devoran fríos,  y el incendio arrasa melancolías mojadas.

Bésame –dijo una vez más-  Esta vez tomando mi mano. No, hoy no.  ¿Cuándo?   cuando tú me beses.

Silencio. Lluvia. Silencio. Noche. Llovía. Silencio.  Aire congelado. Frio. Silencio. Lloverá más. Toda la noche. Magenta. Silencio. Suspiros. Silencio. Respiración agitada. Silencio.

Se acercó. Lentamente. Sus dedos se aproximaron invasores a mi rostro. Helados. Recorrieron mi mejilla.  Dedos de hielo incendiarios. Un  llamita de fuego  nació en la equina de mi pie izquierdo, recorrió mis pies, y doblo en la equina  de mi tobillo. Subió por la pantorrilla, camino por el muslo. Hizo combustión en mi ombligo.

Entrelazo sus dedos  a cabello, y me besó.  Llovía. Y   Sentí sus labios suaves, suavecitos, rojos,  juntarse con los míos. Me besó lento. Sus labios carnosos, mordisquearon los míos. Mis labios mordisquearon sus labios. Sus labios succionaron mis labios. Mis labios lamieron los suyos. Nos besamos. Nos tragamos. Degustamos cada gota de saliva.

 Y su lengua acarició mis papilas gustativas. Su lengua y la mía, bailaron tango.

Mientras tanto, en ombligo un insipiente incendio.

Beso a beso, recorrió la circunferencia de mi cuello. Su cabello olía a manzanas.  Quise olerla toda.  Su aroma,  la desnudez de sus hombros. Inicie mi exploración olfativa detrás de su ojera. Olfateé cada centímetro de su cuello. Su piel olía a canela, y sus cabellos a manzana.  Deslice mi lengua por sus hombros, y me acurruque en su pecho. Suspiro. Silencio. La lluvia. La noche. Su pecho. Sus latidos, llenando el silencio.

Sus manos aferradas a mi cintura.  Mis manos ancladas en su espalda.

 Desabrocho mi blusa. El viento de la noche, erizo mi piel.   Ella, silenciosa acaricio mi pecho, bajo su mano hacia mis senos. Sentí  frío. frío que congela, el frío de la noche. Pero mi cuerpo,  ardía en llamas.

 

Barro y naranjos.

Cuento ganador del certamen: Letras de la memoria del centro cultural los arquitos. Publicado en la Revista ParteAguas N° 19  “Contracultura”  años 2010  Del instituto cultural de Aguascalientes.

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Nota: Se sugiere –Solo como invitación- leer el texto tres veces siguiendo el siguiente protocolo:

Primera lectura: leer el texto tal cual esta

Segunda lectura: leer únicamente –

Tercera lectura: leer únicamente *

 

*El aroma a barro me dio la bienvenida. Por un momento considere la idea de salir de ahí, pero huir no es lo mío y sino escaparía a un matrimonio forzado mucho menos a los brazos del ser amado. Camine en silencio hasta la entrada delos Placeres e impaciente espere su llegada. Seria nuestro ultimo encuentro y tenia que disfrutarlo. En mi espera recordé el día en que nos conocimos. No puedo decir que fue a amor a primera vista por que en mi concepción romántica del amor siempre hubo Romeos y no Julietas.

Ahora a hace más de un año que su piel toco por primera vez la mía, y sin explicación razonable solo puedo decir que a placer, por placer y en Los Placeres me entre a su dulce olor a naranjo.

- Siempre huelo a naranjo. Ese aroma frutal se impregna en mis ropas al permanecer tantas horas al día en el huerto de Los Placeres. Aquí, entre barro mojado y árboles frutales, la conocí .Su imagen me embriagaba mucho antes de tenerla, me hacia soñar e incluso lloré al imaginar su cuerpo entre mis brazos. Los arboles de naranjo eran cómplices en mis añoranzas de su eterno femenino, en la ensoñación del perfecto amor. Ese día ya la esperaba. Cada viernes, desde hace poco más de un año, viene a verme con el pretexto de bañarse. Hoy no fue la excepción. Cuando llegue ella ya estaba ahí, velozmente me acerque y la mire con una sonrisa.

* Al fin entro al cuarto de baño y a pasos veloces se dirigió a mi, me sonrió, quise sonreír pero solo me salió una mueca extraña a la que no puedo definir. Desabrocho con ansiedad las agujetas de mi corset y me abrazo fuertemente por detrás, sentí sus alegres senos rozando mi espalda, su agridulce aroma a naranjos penetro en cuerpo y suspire. No puede decirle nada. Me calle. El silencio siempre es lo suficientemente ambiguo para resultar generoso, y a veces resulta la mejor rienda para el llanto en galope. Además ¿Qué decir? ¿Cómo decirle que la mañana siguiente iría al altar con un hombre al que apenas conocía y sin embargo nuestro enlace estaba pactado antes de nuestras concepciones?

Quite con impaciencia una a una las agujetas de su corsé, este cayo al piso y solo una pequeña bata cubrió su cuerpo.Solo una delgada tela me impedía mirar sus blancas y serenas piernas y sus pechos coquetosPero la sensación que una coraza abrigaba su alma me oprimía y hacia añicos mis entrañas.

* Me introduje en la tina de baño, el agua estaba tibia y quise decirle que se metiera en la tina conmigo, que la llenáramos al tope y que nos ahogáramos juntas, pero la sola idea de imaginarla muerta me producía una angustia opresora y desistí.

- Se introdujo en la pila de barro y suspiro, me acerque a ella y con un pedazo de trapo blanco comencé mi tarea esperando que ella tomara mi mano y me invitara a probar los placeres en la tina. Pero no ocurrió. Solo encontré un silencio abismal.

* Ella comenzó a deslizar el lienzo por mi espalda y yo solo pude cerrar los ojos y soñar.

- Primero fue su espalda delgada, baje hasta la línea de sus nalgas y subí por la entre pierna hasta su ombligo, me detuve en seco al sentir una extraña hostilidad.

*Mi ensueño fue interrumpido cuando abruptamente deje de sentir sus manos vestidas de lino deslizándose en mi piel ¿Por qué se detiene?, Pensé, quise decirle que no lo hiciera, que quería embriagarme de su tacto y saturarme de su olor, para no olvidarlo; Para que no se corrompiera en el lecho desgraciado en el que, la noche siguiente, me arrancarían mi virginidad y con ella la esperanza de volver a vernos. No dije nada para evitar que el llanto arriendado por mi silencio se desbocara y congestionara mi nariz y impidiéndome respirar su aliento. Sentí, más que nunca, que solo en pedazo de tela separaba sus dedos ansiosos, que solo un lienzo impedía la realización de mi sueño; que me tocara con sus manos desnudas para que mi piel vibrara.

Detenida en el ombligo busque una explicación para su huraño comportamiento. Busque su mirada y solo encontré silencio acunado en sus ojos. Mi alma herida lloro ,y más por instinto que por voluntad y en un acto semiinconsciente, continúe mi camino hacia el abdomen.

* Finalmente, su mano retomo su marcha subió del ombligo con un movimiento lento hacia mi pecho. Cuando su mano toco mi corazón, este se detuvo por un momento para morir, aunque sea en mi pensamiento, en sus brazos, y respirar como ultimo aliento su olor a naranja. Cerré mis ojos y soñé con un campo de naranjas donde nuestra pasión tenía solo de testigos a los frutos caídos en el pasto verde. Cerré mis ojos para no ver que era un baño de barro triste y no el huerto.

- Seguí hacia arriba, rumbo a sus senos pero al llegar, al pecho mis sospechas se convirtieron en certezas, en vez de encontrarme con un corazón jubiloso y excitado, solo sentí un palpitar débil, casi nulo. Entendí entonces que no solo nos separaba un retazo de tela, y una pila de agua. Había un abismo entre su piel y la mía. Sentí enojo hacia ella… Hacia mí y hacia el olor a barro. Maldije a los naranjos mentirosos y a mi piel obscena. En un arrebato primitivo y animal baje bruscamente hacia su mano y la apreté con fuerza. Con habilidad casi felina le clave las uñas hasta sangrarla. Ella abrió los ojos y me miro sorprendida, y comenzó a llorar. No fue el peso de mi conciencia sino su llanto el que me turbo. Asustada y ofuscada salí corriendo del lugar y me escondí entre el huerto de naranjas.

*No se si mis ojos le revelaron la verdad y se despertó en ella esa furia, pero sin mas ni mas, tomo mi mano y me clavo todas las uñas hasta hacerme sangrar y sin decirme una palabra abandono el cuarto de baño. Ni yo ni mi piel sentimos dolor. Sin embargo mi alma murió desangrada ahí mismo, y su sangre se mezclo con el agua y el olor a barro mojado. Finalmente ya con el alma inerte, el llanto me venció. Salí de la tina de baño, me vestí y hui de aquel lugar. Un amargo olor a naranjos me dio la despedida.

 

.Cenizas.

 


Él era mi mejor amigo; mi amado, mi cómplice. Yo, era su esclava, su mascota, su juguete,  y a veces,  y solo a veces también fui su amor.

Siempre he sido solitaria, las relaciones interpersonales son cosas que poco me interesan, no encuentro placer alguno en la convivencia, ni en el vino, mucho menos en los antros atiborrados de gente, no entiendo porque las personas gustan de acompañarse con sus semejantes para desnudar sus miserias. A mí  me gusta la soledad, la soledad es mi castillo, ahí tengo mi cama, mis sueños flagelados y ahí también  lo tenía a él.  

No me gustan lxs humanxs, ¡Esas pobres gentes normales!  me parecen sosas, aburridas, desgastadas. Prefiero hablar con la oscuridad, con el viento, con los  objetos. Lo único que realmente disfruto es la sensación de bienestar que me produce el mero estar. Para las solitarias –Como yo-  siempre sobra uno, sobra uno, y al paso de las horas a veces sobran dos o tres.  I, am and myself  están siempre inmersas en conversaciones, y se necesita un cuarto que evite que se vaya al pique el coloquio entre ellas. Él, amortiguaba mis soliloquios. Él, era entonces -en este orden de ideas-  la compañía ideal: no era humano, y le gustaba tanto como a mí, la satisfacción que viene de la absoluta contemplación.

No sé si lo encontré, o él me descubrió.  La primera opción es la más sencilla, fui yo quien salió a buscar compañía aquella tarde, no obstante  fue él quien clavo su mirada en mí y me sedujo con su extraño encanto, y lo lleve conmigo, y me llevo a su reino. 

Yo lo amaba, y él me sostenía. Clavaba sus ojos verdes y me decía: ¡Mi pobre humana! ¡Mi pobrecita Humana!  Secaba mis lágrimas con su lengua, y acariciaba con sus bigotes mis manos cansadas. Siendo la más puta de todas, él me recibía como si fuera inmaculada. Me miraba, y lo miraba, lo amaba y él me sostenía, y con sus garras arañaba mi cabello para calmar mi ansiedad.  

Él infortunio en su amplio espectro, aguardaba bajo su piel.  La tragedia se hizo presente y una mañana cálida de un día desgraciado, enfermo, languideció y finalmente Bastet lo llamo a su reino.  Èl se fue, pero se quedó, y aquí no está sólo su recuerdo. Tengo su cuerpo, Transformado, consumido por las llamas, convertido en polvo por el fuego crematorio, pero aquí está, encerrado en una cajita de madera y envuelto en celofán, tan mío como siempre.

A veces me imagino que su urna empieza a temblar y que se abre ante mis ojos perplejos, y que las cenizas se liberan del celofán y poco a poco, casi con ritmo, casi bailando, van formando su cuerpo, y que de repente él, enterito, con sus ojos verdes, está ahí  mirándome

 Otras veces cuando las pesadillas como espinas me sangran los pensamientos, cuando él amor me vuelca sus quereres, cuando la vida me vomita su repugnancia, lloro, me encierro en el baño y lloro, lloro y abrazo su urna. Dejo que las lágrimas caigan, que rueden una tras otra, y me canten, dejo que mis lágrimas me canten canciones fúnebres, y mientras escucho, las guardo en una tasita de té.  Un día cuando la tasa al fin se llene, cuando mis angustias estén secas, y haya purgado todas mis dolencias, vaciare su contenido sobre sus cenizas, y formare con la mezcla, de lágrimas, tristezas y cenizas; su cuerpo.  Tomaré en mis manos su figura inerte y le soplaré en la nariz, un soplo de vida, para que vuelva, para que el polvo se convierta carne, para que el polvo, no vuelva a ser polvo, y se quede para siempre conmigo.

 

 

You’re are with me all time, all time, So very unreasonable had been my fear.

How could i ever belive that i might be losing you when forever?.

We are connected and You are part of me.

It’s Your omnipresence that defines the way in which i do exist.

Beloved old Friend and bringer of sadnees.

My feelings so ambivalent when my wounds refuse to heal.

                                                                       .Ana Varney.